miércoles, 14 de diciembre de 2011

Después de ti, tu boca,








Después de ti, tu boca,
ese paréntesis cálido de cruces sin destino
donde me dejó el olvido.
Un vocablo quedó entre tus labios,
un anuncio de fuego, la llama sin recuerdo,
la lluvia impertérrita que siempre se pronuncia a todos.
Nunca fue tu falda un mundo de imposibles para mis manos,
ni tus muslos desnudos y blancos
una vuelta más a Cartago y a la derrota.
Crucé la senda oscura de la noche como tantos,
y dormí junto a ti, encimado a tu vientre,
sin saber de los días hasta la media tarde.
Ahora ya sé - los años no perdonan -
todas las ciencias exactas que ocultaba tu piel.
Sé del color aceituna de tus ojos
cuando mirando a lo lejos buscaban siempre otro peligro,
de la densidad del vaho que dejabas
cuando acercándote a mí
me citabas con un nombre ficticio.
Sé cuanto tuve de ti, lo que llegué a perder
mientras iba y venía por la vida
tras un hilo caliente nacido de tu boca.







Foto de Mario Sorrenti de Kate Mosse




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