sábado, 11 de febrero de 2012

De la presentación de María Ángeles Naval

















Las horas habla de lo que va quedando del mundo y del amor conforme pasan las horas, los días y finalmente los años. El libro está estructurado en tres partes precedidas por un prólogo de Ángel Guinda y clausuradas por un epílogo del autor. Estas partes son: Las horas tempranas (inauguradas por una cita de Borges); Las horas de la tarde (que preside José Luis Cano); y las horas de la noche (abiertas por un poema que habla del fuego de la destrucción y el abandono del creacionista Vicente Huidobro).
(…)
El cuerpo sobre el que se proyecta el deseo y la sed en el amanecer acaban convirtiéndose en el tiempo mismo. El tiempo ocupa un espacio, un espacio de carne, un cuerpo, un cuerpo compañero y un cuerpo que se ofrece para el amor. El tiempo es el cuerpo y el cuerpo es para el amor.












La calculada estructura del libro de Fernando Sarría, que concede el protagonismo a las horas y no a las edades de la vida, modifica el sentido último de estas imágenes de vida y tiempo, de fuego de amor y de ceniza al final de la juventud. En este libro se nos habla del tiempo de la vida, claro, pero la peculiaridad es el aire cíclico que le confieren las horas. De manera que las horas de la noche no son la sanción definitiva del tiempo, no constituyen un punto definitivo de llegada y conclusión, no son el final del viaje. Son simplemente las horas de la noche, simples horas sin luz a las que sucederá la luz del amanecer, la luz del mundo y del deseo del mundo.






María Ángeles Naval







(muchas gracias)

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